El Custodio de Tierra Santa, padre Pierbattista Pizzaballa
OFM, en declaraciones a Radio Vaticana dijo que la próxima visita del Papa a los santos lugares, del 8 al 15 de mayo próximo, será un "gran aliento, nos ayudará a mirar alto, a volar un poco más alto de cuanto hemos hecho hasta ahora".
El sacerdote franciscano señaló además que "nos alegra mucho saber que el Papa viene y sobre todo que él mismo haya anunciado esta visita, dando así relevancia a un acontecimiento que seguramente será de la mayor importancia".
Al ser preguntado por el mayor obstáculo para lograr la paz en Medio Oriente, el padre Pizzaballa precisó que "no es fácil responder. Ingenuamente puedo responder, un poco como la pregunta, que el problema está en nosotros, somos las personas, los hombres que vivimos aquí, las historias, las religiones, los ataques apasionados, de manera tal vez excesiva, a la propia identidad con el temor de aceptar al otro".
El sacerdote explicó las posibles incomprensiones de algunos en cuanto a lo que el Santo Padre vaya a realizar en Tierra Santa y precisó que "naturalmente Tierra Santa es una encrucijada muy delicada y también los equilibrios son muy delicados, ya sea entre las iglesias, como entre las distintas confesiones, los pueblos y la política".
"El Papa entra así en una cristalería muy delicada, en donde las instrumentalizaciones son siempre una emboscada. Pero estoy seguro de que con su personalidad, con su lenguaje, no se dejará llevar por estas consideraciones", añadió.
Finalmente, el Custodio de Tierra Santa se refirió a los preparativos para el viaje. “Hemos terminado hace poco distintas reuniones y haremos otras más con las autoridades competentes. No tenemos mucho tiempo, pero confío en que lograremos dar una digna recepción a Su Santidad".
Fuente: Aica
Episcopado paraguayo se pronuncia ante anuncio de paternidad de Lugo
El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) emitió hoy un comunicad
o en el que se pronuncia sobre el anuncio de que el actual Presidente Fernando Lugo tuvo un hijo con una joven de 16 años cuando aún era Obispo en la Iglesia Católica.
Ante estos hechos, precisa el comunicado, los prelados piden "perdón por los pecados de los miembros de la Iglesia, tanto pastores como fieles".
"Como Obispos –prosiguen– renovamos nuestro compromiso asumido en la ordenación episcopal y pedimos a todos nuestros sacerdotes que lleven a la práctica las promesas recientemente confirmadas en la Misa Crismal. Imploramos al Espíritu Santo, como Iglesia, la gracia de una profunda purificación".
El Consejo Permanente de la CEP pide luego a "todos los fieles católicos y a las personas de buena voluntad" que oren "por nosotros para mantenernos fieles a nuestra misión sacerdotal y episcopal".
Asimismo, los prelados solicitan "oraciones por toda la Iglesia Católica en el Paraguay para que el sentido de pertenencia a ella, de todos sus fieles, se fundamente cada vez más en el Señor Resucitado, en su vida, en sus palabras y en sus obras".
Finalmente los obispos se unen a "la Madre del Señor Jesús, la Santísima Virgen María, en su humilde deseo de poner en práctica, con fe y convicción, en nuestras vidas 'lo que Él nos diga', para seguir sus pasos, como sus discípulos misioneros, con renovada esperanza".
Fuente: Aci Prensa
Hay condiciones de injusticia que contradicen el mensaje pascual
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó qu
e “la Pascua no es el recuerdo de un hecho del pasado o una utopía de un mundo por venir, sino la presencia viva de Cristo en nuestra historia. Esto es lo que celebramos, la presencia viva y actual de Jesucristo”.
Tras explicar que “esta vida de Cristo es la que ilumina la vida de todos los hombres, sólo necesita que le abramos las puertas de nuestro corazón para caminar a nuestra lado y descubrirnos ‘el sentido de los acontecimientos, sea del dolor y la muerte, como de la alegría y de la fiesta’”, precisó que “este caminar de Jesucristo junto a nosotros es lo que llamamos la vida de la gracia, la presencia de Dios que se nos comunica por su Palabra y los sacramentos”.
“No tenemos que dejar nuestras tareas para encontrarnos con Él -aclaró-, porque la vida en Cristo incluye la alegría de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y de aprender, el gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de la sexualidad vivida según el Evangelio, y todas las cosa que el Padre nos regala como signos de su amor sincero”.
No obstante, el prelado santafesino reconoció que “a este proyecto de Dios lo contradicen muchas circunstancias que vemos en nuestra vida diaria, me refiero a las condiciones de injusticia, de abandono y exclusión en la que viven muchos hermanos nuestros”.
“Esto nos debe interpelar a todos, especialmente a nosotros que celebramos con gratitud al Dios de la Vida. El Reino que Cristo vino a traer es incompatible con estas situaciones inhumanas. Es por ello que: ‘Tanto la preocupación por desarrollar estructuras más justas como por trasmitir los valores del Evangelio, se sitúan en este contexto de servicio fraterno a la vida digna’. La palabra de denuncia frente a estos hechos, como el compromiso con los que más sufren, es una exigencia moral de celebrar la Pascua de Jesucristo”, aseveró.
Por último, monseñor Arancedo pidió que “la alegría de la Pascua haga de nosotros testigos y protagonistas de ese mundo nuevo que él nos ha traído. Este es mi deseo que lo hago oración por ustedes y por mí en este día de paz y alegría”.
Fuente: Aica
La importancia de vivir con fidelidad la vocación cristiana
El arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, recordó que “la resurrección de Cristo
tiene consecuencias maravillosas para nosotros. Es para nosotros la posibilidad de una vida nueva. San Pablo afirma que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. La resurrección de Cristo nos comunica la unión con Dios, la paz y la alegría”.
Al presidir la vigilia pascual en la catedral Nuestra Señora de la Encarnación, el prelado tucumano destacó la importancia del bautismo para los cristianos, ya que a través de ese sacramento tiene “una vida nueva”, “un espíritu nuevo”, “una mentalidad nueva”.
“Todo bautizado participa de la muerte de Cristo y de su resurrección, naciendo a la vida nueva de la gracia que nos hace hijos de Dios. Por eso, en esta noche, la Iglesia nos pide que renovemos las promesas bautismales, ratificando nuestra adhesión a Cristo, nuestro compromiso de vivir una vida nueva”.
El arzobispo de Tucumán subrayó que con el Bautismo “la resurrección de Cristo, la vida nueva entra en nuestro corazón, en nuestro cuerpo, en nuestra vida. Como semilla deberá ir creciendo y desarrollarse hasta culminar un día con la resurrección de nuestro cuerpo”.
Por último, monseñor Villalba convocó a pedirle a “la Santísima Virgen, que fue la primera que se alegró con la resurrección de su Hijo, que nos conceda la gracia de abrirnos a Jesús y vivir con fidelidad nuestra vocación cristiana”.
Fuente: Aica




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