
Jornada Mundial de las Poblaciones: “Combatir la pobreza. Educar a las chicas”
Jueves, 9 jul (RV).- Este sábado 11 de julio se celebra la Jornada Mundial de las Poblaciones bajo el lema: “Combatir la pobreza. Educar a las chicas”. Siguiendo este argumento, el Fondo de Naciones Unidas para las Poblaciones quiere llamar la atención a la comunicad internacional sobre los efectos de la crisis económica mundial en las mujeres y los niños de los países en desarrollo.
Lo que inició como una emergencia financiera para los países ricos, para las poblaciones más pobres ha asumido proporciones enormes, frenando considerablemente los progresos logrados hasta ahora para combatir la pobreza. Para Naciones Unidas, hoy más que nunca es necesario apuntar hacia políticas que mantengan el papel de las mujeres como agentes económicos, sobre todo a través de la instrucción y el acceso a las estructuras sanitarias, factores que contribuyen al aumento de la productividad nacional. La instrucción de mujeres y niñas, subraya la agencia de la ONU para las Poblaciones, junto con las inversiones en la sanidad pública, en la asistencia pediátrica y en los servicios sociales, pueden atenuar de forma eficaz, el impacto de la crisis en las familias con el fin de mantener una economía más solidaria y un desarrollo sostenible.
El mensaje de este año para la Jornada Mundial de las Poblaciones - “Combatir la pobreza. Educar a las chicas”- evoca el Mensaje de la Paz enviado este año por el Santo Padre Benedicto XVI. En su mensaje el Pontífice recordaba que “en el mundo global actual, aparece con mayor claridad que solamente se construye la paz si se asegura la posibilidad de un crecimiento razonable. En efecto, las tergiversaciones de los sistemas injustos antes o después pasan factura a todos. Por tanto, únicamente la necedad puede inducir a construir una casa dorada, pero rodeada del desierto o la degradación”.
Los pobres son los protagonistas de este Día Mundial de las Poblaciones 2009, pero a lo largo de los cuarenta años que se lleva conmemorando en Naciones Unidas a todos los pueblos, los temas han sido variados buscando siempre argumentos inspirados en el espíritu que hizo convocar cada año un día dedicado a los pueblos.
Precisamente hace 40 años, los líderes del mundo proclamaron que las personas tenían el derecho fundamental a determinar libre y responsablemente el número de sus hijos y el espaciamiento de sus nacimientos. Uno de los objetivos del desarrollo del Milenio, es poner fin a la pobreza, ayudando en particular a las mujeres, de ahí la elección del argumento de este año.
Los objetivos de desarrollo del Milenio fueron presentados en la Declaración del Milenio aprobada por 189 países y firmada por 147 jefes de estado y de gobierno en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000. Los Objetivos de desarrollo del Milenio son un total de ocho ambiciosos objetivos que se intenta alcanzar para 2015, y se basan directamente en las actividades y metas incluidas en la Declaración del Milenio.
Los Objetivos de desarrollo del Milenio contemplan la consolidación de muchos de los compromisos más importantes asumidos por separado en las cumbres y conferencias de las Naciones Unidas en la década de los 90. Estos objetivos reconocen explícitamente la dependencia recíproca entre el crecimiento, la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible, al mismo tiempo que consideran que el desarrollo se sustenta en la gobernabilidad democrática, el estado de derecho, el respeto de los derechos humanos, la paz y la seguridad. Los Objetivos del Desarrollo del Milenio están basados en metas cuantificables con plazos y con indicadores para supervisar los progresos obtenidos; y combinan, en el octavo Objetivo, las responsabilidades de los países en desarrollo con las de los países desarrollados, sobre la base de una alianza mundial respaldada en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey, México, en 2002 y reafirmada en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002.
Por este motivo, la celebración del sábado del la Jornada Mundial de las Poblaciones es un pequeño paso para lograr la meta de poner fin a la pobreza en el mundo.
Fuente: Radio Vaticano
Del 13 al 29 de julio
El Papa Benedicto descansará desde el lunes en el Valle de Aosta
De acuerdo a información de la Santa Sede publicada hoy, el Papa Benedicto XVI tr
anscurrirá un periodo de descanso en el Valle de Aosta desde el lunes 13 hasta el miércoles 29 de julio; en la residencia de Las Combes.
Por esa razón, el Santo Padre presidirá el rezo del Ángelus del domingo 19 de julio se realizará en la Plaza Ruggia; frente a la iglesia parroquial de los Santos Pedro y Solutore; en la diócesis de Ivrea.
En tanto que el domingo 26 de julio, el Pontífice dirigirá el Ángelus desde la residencia de Las Combes.
El Papa Benedicto XVI descansó en Aosta en los años 2005 y 2006. En 2007 visitó Lorenzago de Cadore (Véneto) y en 2008 llegó a Bressanone (Alto Adigio).
Fuente: Aci Prensa
Violencia es el mayor de los males del fútbol actual, dice Pelé a diario vaticano
En una entrevista concedida a L'Osservatore Romano, Edson Arantes do Nascimento, má
s conocido en el mundo como "Pelé", dijo estar agradecido porque "Dios me dio el don de jugar al fútbol", y denunció que la violencia el mayor de los males de este deporte en la actualidad.
Al explicar los aspectos que no le parecen adecuados en el fútbol actual, Pelé comenta en la entrevista que "la cosa que más odio no tiene nada que hacer con la técnica, la táctica u otros aspectos netamente deportivos. Lo que más me disgusta es la violencia, que es además una plaga que caracteriza a toda nuestra sociedad. La violencia ligada al fútbol me parece verdaderamente un fastidio".
Refiriéndose luego a las cantidades astronómicas de dinero que se paga actualmente por algunos jugadores, el "rey del fútbol" precisa que el problema que él ve en esto es que "hoy un jugador desde muy joven comienza a jugar pensando en ya en cuanto dinero podrá amasar. No le importa donde va a jugar. Un jugador va al Real Madrid y besa la camiseta. Al día siguiente cambia de equipo y besa la nueva camiseta jurando amor eterno". "En realidad –agrega– aman solo la paga de más. Y todo esto es peligroso para el futuro del deporte".
Tras explicar luego que comenzaron a llamarle Pelé desde que tenía 7 u 8 años, nombre que le disgustaba y que lo hacía "litigar" muchísimo, el ex futbolista relata que su padre fue su primer maestro de fútbol y fue "sobre todo para mí, maestro de vida, de respeto por el prójimo".
"Dios me ha dado el don de saber jugar fútbol –porque realmente es un don de Dios– y mi padre me ha enseñado a usarlo, me enseñó la importancia de estar siempre listo y preparado; y que además de saber jugar bien debo ser también un buen hombre".
Pelé recuerda luego haber tenido el "privilegio de hablar con tres Papas. Me considero un hombre muy afortunado por he podido encontrarme y recibir la bendición de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. De estos encuentros conservaré con gusto las fotografías que me dieron en el Vaticano. Con estos tres Pontífices pude hablar de la vida y de Dios. Fueron momentos muy importantes para mí que se han quedado en mi corazón".
Seguidamente el astro brasileño alentó a los jóvenes a practicar deporte para estar "alejados de las drogas y de otras situaciones de lacra social" y luego aseguró que el mundial que más recuerda es el de México 70, cuando Brasil logró el título, "porque es el único en el que he participado por completo jugando las clasificaciones, las eliminatorias y la fase final".
Pelé también se da tiempo para contar cómo casi se queda sin jugar el mundial de Suecia en 1958, cuando Brasil logró también el título, porque un psicólogo en el comando técnico había opinado que era muy joven –tenía 17 años– y cóomo finalmente sí pudo jugar, por decisión del entrenador. Relata además que su gol número mil fue el más emocionante de toda su carrera; aquel 19 de noviembre de 1969 cunado el Santos, el equipo de toda su vida, se enfrentó al Vasco da Gama en el Maracaná.
Edson Arantes do Nascimento –cuyo padre le dio ese nombre por Thomas Edison, el famoso inventor estadounidense– comenta así la emoción de ese día: "por primera vez me temblaron las piernas frente al punto del penal. Todo el mundo esperaba ese gol. En ese momento sentí todo el peso de la responsabilidad. Y pensar que en estadio hice goles de muchos modos: con dribblings, de cabeza, con fintas… Pero aquella exigencia fue verdaderamente especial. Recuerdo que un periodista dijo que Dios mismo había preparado el partido haciendo que mi gol mil coincidiera con esa circunstancia: de esa manera todo el mundo podía acercarse para verlo".
Fuente: Aci Prensa
Hay que unir la acción social y política con la moral
“La difícil situación que estamos atravesando y que compromete a nuestro país nos pi
de a todos un suplemento de alma, un suplemento de espiritualidad. La seriedad de los desafíos que tenemos nos exige unir la relación entre la acción social y política y la moral que inspira nuestro pensar y nuestro obrar”, dijo el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, al presidir en la catedral Nuestra Señora de la Encarnación el tedéum por el 193º aniversario de la declaración de la Independencia.
Delante de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador tucumano José Alperovich y otros funcionarios nacionales y provinciales, el prelado consideró que “la celebración de esta fecha patria nos debe ayudar a renovar nuestro esfuerzo y solidaridad para forjar una sociedad mejor, donde todos puedan vivir con felicidad”.
“Demos gracias a Dios e invoquemos la protección de Nuestra Señora de la Merced sobre nuestra querida Patria y por el bien espiritual y material de todos los argentinos”, pidió.
Tras destacar que “Dios nos acompaña desde los orígenes de nuestra patria”, explicó que “hoy agradecemos a Dios por nuestro país y le pedimos su bendición, a fin de que la prosperidad y el desarrollo alcancen a todos sus habitantes”.
Monseñor Villalba recordó que “la patria nos necesita a todos” y reclama ante todo “honestidad, transparencia. En una palabra, la moral de todos sus ciudadanos, comenzando por quienes tienen mayores responsabilidades políticas, económicas, sindicales, culturales, religiosas”.
El prelado tucumano sostuvo que la patria necesita de hombres virtuosos, porque, recordó, “la grandeza de los pueblos se mide, en primer lugar, por sus fuerzas espirituales”, pero lamentó que en la sociedad argentina “parecería que la palabra virtud ha pasado de moda. A veces hasta se la identifica con ‘ridículo’. Parecería que a la palabra ‘virtud’ o ‘virtuoso’ sólo se la menciona en el catecismo”.
Asimismo, destacó tres virtudes sociales que deberían primar en la sociedad.
En primer lugar el amor al prójimo, entendido como caridad. Una caridad que “es paciente, es benigna; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha de orgullo, no es descortés, no es interesada; no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia; se complace en la verdad, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera”.
También se refirió a la benevolencia, que en “la arena difícil y dramática de la vida social, se distingue por un estilo calmo, por la capacidad de valorar lo mejor de cada persona y de cada propuesta, por el esfuerzo por disminuir los contrastes e instaurar un tipo de relación familiar y amical, comenzando por el lenguaje y que no olvida que, aun en el fervor del debate, todos somos personas humanas”.
“La sabiduría está siempre de parte de la benevolencia y nunca de parte de una mezquina malevolencia, que antes que dañar al que la recibe, humilla al que la realiza”, subrayó.
En tercer lugar, monseñor Villalba nombró la mansedumbre, que es “lo contrario a la arrogancia, entendida como la opinión exagerada de los propios méritos, que justifica el atropello. La mansedumbre es contraria a la prepotencia”.
“El manso no guarda rencor, no es vengativo. No da vueltas sobre la ofensa recibida, no reabre las heridas. Atraviesa el fuego sin quemarse, no se altera. Mantiene la propia compostura”, señaló.
El arzobispo advirtió además que “la mansedumbre no pone en el primer lugar el poder y la supremacía; por el contrario, sabe hacer gestos valientes, de paz, de diálogo”.
“La mansedumbre permite ponderar los diversos aspectos de los problemas y privilegia la convergencia positiva. Supera las parcialidades y ve el conjunto, que es el fundamento para promover el bien común. Porque el bien común siempre pedirá el sacrificio de algún aspecto particular y la pretensión de afirmar de manera absoluta el propio punto de vista”, concluyó.
Fuente: Aica
Jueves, 9 jul (RV).- Este sábado 11 de julio se celebra la Jornada Mundial de las Poblaciones bajo el lema: “Combatir la pobreza. Educar a las chicas”. Siguiendo este argumento, el Fondo de Naciones Unidas para las Poblaciones quiere llamar la atención a la comunicad internacional sobre los efectos de la crisis económica mundial en las mujeres y los niños de los países en desarrollo.
Lo que inició como una emergencia financiera para los países ricos, para las poblaciones más pobres ha asumido proporciones enormes, frenando considerablemente los progresos logrados hasta ahora para combatir la pobreza. Para Naciones Unidas, hoy más que nunca es necesario apuntar hacia políticas que mantengan el papel de las mujeres como agentes económicos, sobre todo a través de la instrucción y el acceso a las estructuras sanitarias, factores que contribuyen al aumento de la productividad nacional. La instrucción de mujeres y niñas, subraya la agencia de la ONU para las Poblaciones, junto con las inversiones en la sanidad pública, en la asistencia pediátrica y en los servicios sociales, pueden atenuar de forma eficaz, el impacto de la crisis en las familias con el fin de mantener una economía más solidaria y un desarrollo sostenible.
El mensaje de este año para la Jornada Mundial de las Poblaciones - “Combatir la pobreza. Educar a las chicas”- evoca el Mensaje de la Paz enviado este año por el Santo Padre Benedicto XVI. En su mensaje el Pontífice recordaba que “en el mundo global actual, aparece con mayor claridad que solamente se construye la paz si se asegura la posibilidad de un crecimiento razonable. En efecto, las tergiversaciones de los sistemas injustos antes o después pasan factura a todos. Por tanto, únicamente la necedad puede inducir a construir una casa dorada, pero rodeada del desierto o la degradación”.
Los pobres son los protagonistas de este Día Mundial de las Poblaciones 2009, pero a lo largo de los cuarenta años que se lleva conmemorando en Naciones Unidas a todos los pueblos, los temas han sido variados buscando siempre argumentos inspirados en el espíritu que hizo convocar cada año un día dedicado a los pueblos.
Precisamente hace 40 años, los líderes del mundo proclamaron que las personas tenían el derecho fundamental a determinar libre y responsablemente el número de sus hijos y el espaciamiento de sus nacimientos. Uno de los objetivos del desarrollo del Milenio, es poner fin a la pobreza, ayudando en particular a las mujeres, de ahí la elección del argumento de este año.
Los objetivos de desarrollo del Milenio fueron presentados en la Declaración del Milenio aprobada por 189 países y firmada por 147 jefes de estado y de gobierno en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000. Los Objetivos de desarrollo del Milenio son un total de ocho ambiciosos objetivos que se intenta alcanzar para 2015, y se basan directamente en las actividades y metas incluidas en la Declaración del Milenio.
Los Objetivos de desarrollo del Milenio contemplan la consolidación de muchos de los compromisos más importantes asumidos por separado en las cumbres y conferencias de las Naciones Unidas en la década de los 90. Estos objetivos reconocen explícitamente la dependencia recíproca entre el crecimiento, la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible, al mismo tiempo que consideran que el desarrollo se sustenta en la gobernabilidad democrática, el estado de derecho, el respeto de los derechos humanos, la paz y la seguridad. Los Objetivos del Desarrollo del Milenio están basados en metas cuantificables con plazos y con indicadores para supervisar los progresos obtenidos; y combinan, en el octavo Objetivo, las responsabilidades de los países en desarrollo con las de los países desarrollados, sobre la base de una alianza mundial respaldada en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey, México, en 2002 y reafirmada en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002.
Por este motivo, la celebración del sábado del la Jornada Mundial de las Poblaciones es un pequeño paso para lograr la meta de poner fin a la pobreza en el mundo.
Fuente: Radio Vaticano
Del 13 al 29 de julio
El Papa Benedicto descansará desde el lunes en el Valle de Aosta
De acuerdo a información de la Santa Sede publicada hoy, el Papa Benedicto XVI tr
anscurrirá un periodo de descanso en el Valle de Aosta desde el lunes 13 hasta el miércoles 29 de julio; en la residencia de Las Combes.Por esa razón, el Santo Padre presidirá el rezo del Ángelus del domingo 19 de julio se realizará en la Plaza Ruggia; frente a la iglesia parroquial de los Santos Pedro y Solutore; en la diócesis de Ivrea.
En tanto que el domingo 26 de julio, el Pontífice dirigirá el Ángelus desde la residencia de Las Combes.
El Papa Benedicto XVI descansó en Aosta en los años 2005 y 2006. En 2007 visitó Lorenzago de Cadore (Véneto) y en 2008 llegó a Bressanone (Alto Adigio).
Fuente: Aci Prensa
Violencia es el mayor de los males del fútbol actual, dice Pelé a diario vaticano
En una entrevista concedida a L'Osservatore Romano, Edson Arantes do Nascimento, má
s conocido en el mundo como "Pelé", dijo estar agradecido porque "Dios me dio el don de jugar al fútbol", y denunció que la violencia el mayor de los males de este deporte en la actualidad.Al explicar los aspectos que no le parecen adecuados en el fútbol actual, Pelé comenta en la entrevista que "la cosa que más odio no tiene nada que hacer con la técnica, la táctica u otros aspectos netamente deportivos. Lo que más me disgusta es la violencia, que es además una plaga que caracteriza a toda nuestra sociedad. La violencia ligada al fútbol me parece verdaderamente un fastidio".
Refiriéndose luego a las cantidades astronómicas de dinero que se paga actualmente por algunos jugadores, el "rey del fútbol" precisa que el problema que él ve en esto es que "hoy un jugador desde muy joven comienza a jugar pensando en ya en cuanto dinero podrá amasar. No le importa donde va a jugar. Un jugador va al Real Madrid y besa la camiseta. Al día siguiente cambia de equipo y besa la nueva camiseta jurando amor eterno". "En realidad –agrega– aman solo la paga de más. Y todo esto es peligroso para el futuro del deporte".
Tras explicar luego que comenzaron a llamarle Pelé desde que tenía 7 u 8 años, nombre que le disgustaba y que lo hacía "litigar" muchísimo, el ex futbolista relata que su padre fue su primer maestro de fútbol y fue "sobre todo para mí, maestro de vida, de respeto por el prójimo".
"Dios me ha dado el don de saber jugar fútbol –porque realmente es un don de Dios– y mi padre me ha enseñado a usarlo, me enseñó la importancia de estar siempre listo y preparado; y que además de saber jugar bien debo ser también un buen hombre".
Pelé recuerda luego haber tenido el "privilegio de hablar con tres Papas. Me considero un hombre muy afortunado por he podido encontrarme y recibir la bendición de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. De estos encuentros conservaré con gusto las fotografías que me dieron en el Vaticano. Con estos tres Pontífices pude hablar de la vida y de Dios. Fueron momentos muy importantes para mí que se han quedado en mi corazón".
Seguidamente el astro brasileño alentó a los jóvenes a practicar deporte para estar "alejados de las drogas y de otras situaciones de lacra social" y luego aseguró que el mundial que más recuerda es el de México 70, cuando Brasil logró el título, "porque es el único en el que he participado por completo jugando las clasificaciones, las eliminatorias y la fase final".
Pelé también se da tiempo para contar cómo casi se queda sin jugar el mundial de Suecia en 1958, cuando Brasil logró también el título, porque un psicólogo en el comando técnico había opinado que era muy joven –tenía 17 años– y cóomo finalmente sí pudo jugar, por decisión del entrenador. Relata además que su gol número mil fue el más emocionante de toda su carrera; aquel 19 de noviembre de 1969 cunado el Santos, el equipo de toda su vida, se enfrentó al Vasco da Gama en el Maracaná.
Edson Arantes do Nascimento –cuyo padre le dio ese nombre por Thomas Edison, el famoso inventor estadounidense– comenta así la emoción de ese día: "por primera vez me temblaron las piernas frente al punto del penal. Todo el mundo esperaba ese gol. En ese momento sentí todo el peso de la responsabilidad. Y pensar que en estadio hice goles de muchos modos: con dribblings, de cabeza, con fintas… Pero aquella exigencia fue verdaderamente especial. Recuerdo que un periodista dijo que Dios mismo había preparado el partido haciendo que mi gol mil coincidiera con esa circunstancia: de esa manera todo el mundo podía acercarse para verlo".
Fuente: Aci Prensa
Hay que unir la acción social y política con la moral
“La difícil situación que estamos atravesando y que compromete a nuestro país nos pi
de a todos un suplemento de alma, un suplemento de espiritualidad. La seriedad de los desafíos que tenemos nos exige unir la relación entre la acción social y política y la moral que inspira nuestro pensar y nuestro obrar”, dijo el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, al presidir en la catedral Nuestra Señora de la Encarnación el tedéum por el 193º aniversario de la declaración de la Independencia.Delante de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador tucumano José Alperovich y otros funcionarios nacionales y provinciales, el prelado consideró que “la celebración de esta fecha patria nos debe ayudar a renovar nuestro esfuerzo y solidaridad para forjar una sociedad mejor, donde todos puedan vivir con felicidad”.
“Demos gracias a Dios e invoquemos la protección de Nuestra Señora de la Merced sobre nuestra querida Patria y por el bien espiritual y material de todos los argentinos”, pidió.
Tras destacar que “Dios nos acompaña desde los orígenes de nuestra patria”, explicó que “hoy agradecemos a Dios por nuestro país y le pedimos su bendición, a fin de que la prosperidad y el desarrollo alcancen a todos sus habitantes”.
Monseñor Villalba recordó que “la patria nos necesita a todos” y reclama ante todo “honestidad, transparencia. En una palabra, la moral de todos sus ciudadanos, comenzando por quienes tienen mayores responsabilidades políticas, económicas, sindicales, culturales, religiosas”.
El prelado tucumano sostuvo que la patria necesita de hombres virtuosos, porque, recordó, “la grandeza de los pueblos se mide, en primer lugar, por sus fuerzas espirituales”, pero lamentó que en la sociedad argentina “parecería que la palabra virtud ha pasado de moda. A veces hasta se la identifica con ‘ridículo’. Parecería que a la palabra ‘virtud’ o ‘virtuoso’ sólo se la menciona en el catecismo”.
Asimismo, destacó tres virtudes sociales que deberían primar en la sociedad.
En primer lugar el amor al prójimo, entendido como caridad. Una caridad que “es paciente, es benigna; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha de orgullo, no es descortés, no es interesada; no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia; se complace en la verdad, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera”.
También se refirió a la benevolencia, que en “la arena difícil y dramática de la vida social, se distingue por un estilo calmo, por la capacidad de valorar lo mejor de cada persona y de cada propuesta, por el esfuerzo por disminuir los contrastes e instaurar un tipo de relación familiar y amical, comenzando por el lenguaje y que no olvida que, aun en el fervor del debate, todos somos personas humanas”.
“La sabiduría está siempre de parte de la benevolencia y nunca de parte de una mezquina malevolencia, que antes que dañar al que la recibe, humilla al que la realiza”, subrayó.
En tercer lugar, monseñor Villalba nombró la mansedumbre, que es “lo contrario a la arrogancia, entendida como la opinión exagerada de los propios méritos, que justifica el atropello. La mansedumbre es contraria a la prepotencia”.
“El manso no guarda rencor, no es vengativo. No da vueltas sobre la ofensa recibida, no reabre las heridas. Atraviesa el fuego sin quemarse, no se altera. Mantiene la propia compostura”, señaló.
El arzobispo advirtió además que “la mansedumbre no pone en el primer lugar el poder y la supremacía; por el contrario, sabe hacer gestos valientes, de paz, de diálogo”.
“La mansedumbre permite ponderar los diversos aspectos de los problemas y privilegia la convergencia positiva. Supera las parcialidades y ve el conjunto, que es el fundamento para promover el bien común. Porque el bien común siempre pedirá el sacrificio de algún aspecto particular y la pretensión de afirmar de manera absoluta el propio punto de vista”, concluyó.
Fuente: Aica




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